Prevención de riesgos laborales: 5 puntos clave

Desde la implantación de la Ley 31/1995 en materia de PRL las condiciones laborales para los trabajadores han mejorado. Las condiciones de trabajo, las instalaciones, las funciones a desempeñar y un sinfín de elementos que engloba el mundo laboral, ya están regulados y velan por la seguridad y salud de los trabajadores.

Aún con todas estas mejoras los siniestros laborales siguen sucediendo a diario y los datos se mantienen muy elevados, lo más grave es que parecen estar en aumento. Puedes comprobarlo tu mismo/a echando un vistazo a la siguiente tabla:

Esta gráfica representa una comparativa que tiene en cuenta el número de accidentes laborales por año, incluyendo tanto in itinere como en misión y con o sin baja. La estadística comienza en 2014 con un total de 1.189.123 siniestros y termina en 2018 donde alcanza los 1.333.518 accidentes laborales.

Muchas organizaciones ya están implantando soluciones a este problema, pues además de la integridad del equipo humano, los accidentes laborales suponen elevadas pérdidas económicas y de producción para las compañías.

Comprometida con la seguridad y salud en el trabajo, nos encontramos con la empresa TDGI. Esta organización de mantenimiento integral de inmuebles, decidió abordar el reto de la prevención digitalizando la gestión CAE, así lo relata en su página web.

¿Cuáles son los costes generados por un accidente de trabajo?

Los costes en relación con la Prevención de Riesgos Laborales vienen a la mente del empresario como un pasivo para su empresa, un gasto con el que debe correr para, además de cumplir la ley, disponer de un área de trabajo seguro donde su equipo humano pueda llevar a cabo su función.

Este punto de vista, además de negativo, es desacertado. Realizar desembolsos de capital en materia de prevención no debe ser contabilizado como un gasto, si no como una inversión que a parte de mejorar el ambiente de trabajo y rentabilizar los materiales de la empresa, supone un incremento de la producción.

Por otro lado, un factor a tener en cuenta respecto al ahorro que conlleva una ideología preventiva en la empresa es que evita accidentes y los gastos provocados por estos.

Cuando se produce un siniestro laboral los costes con los que corre la empresa se disparan, si olvidar que si la compañía responsable no cumple con todos los elementos preventivos obligatorios detallados en la Ley 31/1995, la sanción podría ascender hasta los 100 millones de euros.

Si realizamos un análisis de los costes que podemos encontrar respecto a la seguridad y salud en el trabajo tenemos que tener en cuenta dos tipos de costes:

COSTES VISIBLES

Hace referencia a los costes mencionados al inicio, gastos de prevención de riesgos como habilitación de las instalaciones, formación del personal, disposición de material especializado y demás elementos preventivos que necesite la empresa, según sector, actividad, puesto, etc.

COSTES INVISIBLES

Denominados como invisibles u ocultos, estos gastos son los generados por un accidente. Conlleva elevados gastos para la empresa, tanto directamente económicos (cubrir la baja del empleado accidentado), como los que repercuten a la producción al disponer de un trabajador menos.

Estos escenarios pueden variar de diversas maneras en función de la clase de accidente que se haya producido, pues influirá en factores como la duración de la baja, la contratación de una persona sustituta, renovación de material dañado, etc.

Por otro lado, no podemos olvidar de qué forma estos sucesos perjudican a la imagen de marca.

¿Cuándo se considera responsabilidad del trabajador?

Empezamos con la gran cuestión; “en caso de accidente, ¿quién corre con los gastos?”, una pregunta poco formulada para la importancia que su respuesta tiene, tanto para trabajadores como para empresarios.

Según el Ministerio de Trabajo e Inmigración la empresa es responsable de sus trabajadores en el periodo de tiempo que dedican a la ejecución de su trabajo, es decir, durante su jornada laboral. Este intervalo de responsabilidad abarca, además, el trayecto que cada empleado realiza desde su casa al trabajo y viceversa.

Lo que viene a significar que, en caso de accidente dentro de este espacio de tiempo, la compañía o su seguro se hará cargo de la tramitación de dicho siniestro y sus costes. Pero no todos los infortunios laborales serán responsabilidad de la empresa, hay dos casos en los que el empleado será el único y total responsable:

  • Imprudencia temeraria

Cuando hablamos de imprudencia temeraria nos referimos a la conducta imprudente por parte de un empleado, corriendo de modo voluntario un riesgo innecesario para la actividad laboral que pone en peligro la vida o los bienes del individuo y la empresa.

  • Imprudencia profesional

Muchos trabajos se vuelven monótonos al introducirse en el hábito, llevando al profesional que desempeña dicha tarea con exceso de confianza llevándolo a perder la noción del riesgo al que está expuesto realizando dicha actividad.

Al fin y al cabo, todos los accidentes ya sean de mayor o menor grado son perjudiciales, tanto para los empleados como para los empleadores, y la forma más conveniente de evitar incidencias es apostar por la seguridad y salud en la empresa.

Las 5 formas más efectivas de evitar la siniestralidad laboral

1. Auditoría PRL

El primer paso para implantar una filosofía preventiva en tu empresa es conocer los riesgos que debes cubrir, mediante una auditoría especializada en PRL, profesionales cualificados analizarán la eficacia de tu sistema preventivo aplicando las medidas adicionales necesarias para garantizar la seguridad de tus empleados y cumplir con la ley.

Este servicio también ofrece la obtención de certificados en caso de que el empresario lo solicite.

2. Formación

Contar con profesionales que saben a qué riesgos se exponen cuando llevan a cabo su labor, conocedores de las medidas preventivas a aplicar en dicho puesto y además formados para reaccionar de la manera adecuada ante diferentes circunstancias, supone un valor añadido para la empresa e incrementa los índices de seguridad y compromiso.

3. Plan de emergencia

Contar con una estructura organizativa adecuada, entendida por todos los componentes de la compañía, es en lo que consiste un plan de emergencia PRL. Una estrategia que, en caso de accidente, permita al equipo reaccionar en el menor tiempo posible minimizando perdidas materiales y protegiendo al capital humano.

El plan de prevención dependerá del sector en el que se encuentre la empresa, de las instalaciones en las que se ubique y la actividad que se desempeñe en dicho recinto.

4. Motivación

Es curioso encontrar este concepto entre una de las prácticas a tener en cuenta para prevenir accidentes laborales, pero tiene mucho más sentido de lo que a simple vista pueda parecer.

La motivación impulsa la producción, anima al equipo a desarrollar de forma más proactiva su actividad, y aunque lleve tiempo desempeñando la misma función no permite que baje la guardia pues el sentimiento de pertenencia hace que se sienta más comprometido con su tarea.

La motivación es una actuación preventiva con coste 0 y resultados 10

5. Digitaliza la CAE

Es común pensar que la digitalización CAE, es sólo rentable para grandes empresas que puedan realizar una gran inversión y permitir a su departamento PRL librarse de tal carga para poder prestar más atención a otras tareas relevantes para la empresa.

Pero…¿y si lo vemos desde otro punto de vista más productivo? Las empresas deben desarrollar una gestión documental y esto en mayor o menor medida, ocupa un valioso tiempo que podría ser amortizado en otros ámbitos de la organización.

Una pyme necesita más planificación que una gran empresa, aún se encuentra definiendo el modelo negocio, y esto se traduce en tiempo.

Además, las pequeñas empresas no tienen un departamento PRL definido que pueda encargarse al completo a esta coordinación documental, por lo que el riesgo de cometer errores es más elevado.

Digitalizar la gestión CAE de la empresa no sólo quita trabajo al departamento PRL y asegura esquivar sanciones, si no que trae consigo una serie de ventajas extras:

  1. Optimización de tiempos
  2. Aumento considerable de la productividad
  3. Minimizar tasa de riesgos
  4. Llevar un control más eficaz
  5. Acatar la ley 31/1995
  6. Reducción de costes en materia de prevención
  7. Fortalece la imagen de marca
  8. Posicionamiento en la mente de los clientes
  9. Aplicar herramientas innovadoras en la empresa
  10. Valor competitivo

Además de un ahorro de tiempo que el departamento PRL podrá aprovechar para otras funciones.

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