Responsabilidad civil del técnico de prevención en la CAE

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La responsabilidad civil figura entre los conceptos clave del Código Civil, y debe ser tenida en cuenta siempre y cuando exista un vínculo contractual, ya sea laboral o mercantil, entre dos partes. Estas pueden ser: empresario y trabajador contratado, así como empresario y trabajador o trabajadores autónomos o empresario y empresa contratada o subcontratada; es decir, cuando en un centro de trabajo, coinciden empleados de diferentes empresas.

A diferencia de otros tipos de responsabilidades, como la administrativa, la ética o la penal, para poder apelar a la responsabilidad civil es obligatorio que exista un daño. Dicho daño, por ley, tiene que ser enmendado o reparado por el causante (empresario); siempre y cuando la parte perjudicada (persona natural o jurídica contratada) se encuentre desempeñando las funciones plasmadas en su contrato de trabajo.

Este complejo escenario involucra, además de a los directivos, a diferentes actores, como el técnico PRL o prevencionista. Tales figuras, por omisión o mal proceder, también pueden tener responsabilidad cuando acontecen riesgos sobre la responsabilidad civil que no sean detectados en el momento oportuno.

Asimismo, un instrumento eficaz a valorar en la Coordinación de Actividades Empresariales (CAE) es el seguro de responsabilidad civil, que permite que las empresas corran a cargo de las posibles indemnizaciones, o en otras palabras, resarzan a sus empleados por los daños ocasionados.

Importancia del técnico de prevención en la coordinación de actividades empresariales

La coordinación de actividades empresariales se encarga, entre otros aspectos, de lograr que todos los trabajadores que pertenecen a un mismo centro de trabajo, sin importar la empresa de la que forman parte, trabajen en condiciones seguras, y de que se cumplan a cabalidad las normativas vigentes.

Para lograr los objetivos de la CAE, es de vital importancia el rol del técnico de prevención en la coordinación de actividades empresariales. Entre sus responsabilidades y funciones, se encuentran confeccionar y aprobar el plan de seguridad y salud, así como realizar y divulgar entre los trabajadores, de forma efectiva, las actualizaciones que pueda sufrir el mismo mientras dure el contrato.

Por otra parte, el prevencionista debe identificar, clasificar y controlar la totalidad de los riesgos laborales a los que se exponen los trabajadores de un centro de trabajo, con el fin de que se tomen las medidas necesarias para minimizar la ocurrencia de accidentes en todos los puestos designados.

Asimismo, este actor es el responsable de realizar y dar a conocer la información técnica relacionada con los riesgos laborales y su prevención entre los trabajadores que concurren en el centro, y de gestionar una formación integral para la totalidad de los empleados, relacionada con los peligros a los que se exponen y las formas adecuadas de prevenirlos.

En sentido general, el técnico debe velar porque entre las empresas que componen el centro de trabajo se mantenga, permanentemente, un óptimo intercambio de datos y de instrucciones relativas a los riesgos existentes. Al mismo tiempo, es imprescindible que se realicen, sistemáticamente, reuniones donde se lleguen a acuerdos entre los participantes, con el objetivo de identificar y controlar de forma eficiente los riesgos propios de las actividades que tienen lugar en el centro o cualquier suceso que haya tenido lugar relacionado con estos.

La gestión CAE dentro del contexto de la COVID-19

En la actualidad, la gestión CAE es esencial dentro del contexto del COVID-19, ya que se encarga de velar por la prevención de riesgos laborales en los centros de trabajo donde coinciden empleados de dos o más empresas, así como autónomos. Por ley, está establecido que las empresas deben hacer cumplir las normativas establecidas que garantizan la seguridad y la integridad física y mental de los trabajadores en sus puestos de trabajo.

Como resultado de la propia gestión CAE, se llevarán a cabo en las empresas las acciones pertinentes y se adoptarán medidas restrictivas que eviten el contagio y la proliferación de la pandemia entre los trabajadores. También, es de vital importancia que los empresarios ejecuten un grupo de acciones que minimicen el estrés, la depresión o la ansiedad que puedan estar sufriendo sus subordinados y sus colaboradores, y cualquier otro daño mental o emocional debido al confinamiento o el incremento de casos positivos entre la población.

Podríamos decir que garantizar una óptima gestión CAE durante la pandemia no solo minimiza el riesgo que corren los trabajadores de infectarse en su centro de trabajo, sino la posible responsabilidad civil de la empresa durante esta pandemia. En caso de contagio, por la excepcionalidad de la situación, no queda claro si sus consecuencias se pueden calificar de enfermedad profesional o accidente laboral. Tan solo en este último caso se podría amparar dentro de la responsabilidad civil patronal.

Responsabilidad civil del técnico PRL

En un centro de trabajo, el técnico de PRL es el encargado de hacer cumplir lo establecido en los decretos y las leyes vigentes que conforman el marco legislativo de la coordinación de actividades empresariales. Se trata de un ámbito legal que establece las obligaciones que tienen los empresarios para garantizar la seguridad física y mental de sus empleados. Esta es una parte primordial de la labor del prevencionista.

Destilar la responsabilidad civil no resulta sencillo en muchos escenarios y parte de la difícil atribución de unas responsabilidades concretas en materia de PRL. El técnico de prevención asume los riesgos de responsabilidad civil en caso de no prever escenarios graves, y puede resultar acusado en caso de que tenga lugar un siniestro laboral. Asimismo, los directivos de la empresa, supervisores etc., también pueden ser imputados si su conducta ha colaborado en la ocurrencia del percance.

Dada esta circunstancia, contar con un seguro de responsabilidad civil es imprescindible. Este tipo de pólizas protegen al prevencionista y cubren sus gastos legales, de indemnización, etc., cuando acontece un siniestro, como un accidente laboral o un fallecimiento debido a una omisión del prevencionista o de la empresa.

A modo de conclusión, la responsabilidad civil puede recaer sobre el técnico PRL cuando incumple sus funciones, ya que esto puede motivar la ocurrencia de accidentes laborales por no identificar de forma temprana la totalidad de los riesgos a los que están expuestos los trabajadores, o por no controlar que los puestos de trabajo tengan las condiciones de seguridad necesarias para garantizar su integridad física y mental.

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